Rusia negocia con firmas del naval gallego la renovación de su flota congeladora

11 octubre, 2017
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Faro de Vigo

 

El de Metalships con Russian Fishery es el primer contrato que se adjudica fuera del país en un proceso con Moscú

Las auxiliares tecnológicas, las más demandadas.

El 29 de mayo el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, anunció un ambicioso plan de 70.000 millones de rublos (más de 1.000 millones de euros, al cambio actual) para el desarrollo de la industria pesquera local y rebajar la dependencia de las importaciones de productos pesqueros. Parte de esa partida servirá para cofinanciar la renovación de su flota congeladora que, como la española, tiene una edad media superior a los 30 años. Es, asegura el sector, “el mayor proyecto de construcción naval del siglo”. La “poca capacidad” de los astilleros rusos y el know-how de la industria gallega han empujado a armadores de la antigua URSS a negociar con empresas del área de Vigopara subirse al carro de las ayudas públicas de Moscú, de acuerdo a diversas fuentes de la industria. “En Rusia no van a dar abasto” para hacer los más de 40 buques previstos a día de hoy para el próximo lustro, sobre todo porque el 70% de su industria navaldepende de un único astillero: Viborg.

El acuerdo de Metalships & Docks para la construcción de un megaarrastrero con la pesquera Russian Fishery Company (RFC), que avanzó FARO este domingo, tiene un “mérito adicional” porque, hasta ahora, ningún astillero extranjero se había colado dentro del programa moscovita de renovación pesquera. De hecho, Viborg, ubicado en San Petersburgo, puso en vigor la semana pasada seis nuevos congeladores, todos de más de 80 metros de eslora. Sobre las opciones con las que cuenta el naval español José Francisco Fernández Aparicio, número tres de Pymar, es optimista. “España cuenta con sobrada experiencia y prestigio internacional para hacer frente a este interesante reto”. De hecho los astilleros privados españoles, añade, son segunda potencia mundial y primera de la UE, con más CGT contratadas dentro de este segmento de buques, y una cuota de mercado del 17% y 48%, respectivamente.

En Pymar coinciden en que la falta de experiencia y de instalaciones del naval ruso pueden beneficiar a Galicia, aunque el sector admite las dificultades. “Va a ser difícil conseguir algo porque el grueso de los contratos quieren adjudicarlos allí”, admite el directivo de una auxiliar viguesa. Otra enviará a finales de mes los primeros equipamientos de cubierta para uno de estos buques, que será entregado en enero de 2018. Ambas, eso sí, reconocen “contactos” con armadores de San Petersburgo, Kaliningrado y Múrmansk.

Requisitos

El programa anunciado por Medvédev estipula que, para los barcos que se entreguen antes de 2020, el 30% del valor de construcción del buque debe ser de “contenido nacional”, un porcentaje que crece hasta el 40% a partir de 2020.La ejecución de cada contrato conlleva para la armadora licencias por un periodo de 15 años, una “innovación tremenda” dada la escasez de materias primas. “Las armadoras han querido localizar empresas tecnológicas para aprender de su know-how con el objetivo de exportarlo”, de modo que el naval gallego aspira a beneficiarse de los primeros contratos. “Sí hay alianzas para propiciar acuerdos concretos”, exponen asistentes a la feria Neva de construcción naval, celebrada hace tres semanas en la antigua Leningrado.

En opinión del secretario general de Asime, Enrique Mallón, “el mercado ruso tiene barreras de entrada pero, una vez ue entablas relaciones comerciales con él, suele ser fiel y aprecia la calidad” de la industria gallega. Las dimensiones de megaarrastreros que demanda Rusia (el de Metalships tendrá 110 metros) limitan las opciones para los astilleros, por eso los contactos y acuerdos ya realizados se ciñen “sobre todo a trabajos y productos de la industria auxiliar”. En 1989 Vulcano amarró la construcción de ocho arrastreros-factoría por encargo del entonces Ministerio de Pesquerías Soviético por importe de unos 340 millones de euros al cambio actual.