Factorías Vulcano agota la épica

16 abril, 2018
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Faro de Vigo

 

Afronta el compromiso de entregar el ferri para Trasmediterránea antes de final de mes, no ha pagado la multa del Tribunal Supremo y no ha cerrado nuevos contratos

El pasado octubre, cuando Naviera Armas anunció la compra de Trasmediterránea, Factorías Vulcano aseguró a FARO que adelantaba un mes, al 21 de abril, la entrega del barco. Todavía sin pintar y sin haber concluido las obras de habilitación, el tiempo se agota en el astillero de Teis, que negocia con la administración concursal de Juliana el pago fraccionado o con quitas de la multa de 25 millones impuesta por el Supremo, y sin nuevos contratos a la vista.

En Factorías Vulcano no saben todavía cómo han de pintar el ferri de 139 metros de eslora: si a imagen y semejanza de los demás barcos de Trasmediterránea o, por contra, como los de Naviera Armas, que compró la primera a Acciona el pasado octubre. Y eso que faltan solo 120 horas para el día que inicialmente (21 de abril, sábado) se habían fijado para su entrega. La compañía mantiene su intención de cumplir los plazos y finiquitar este mes el buque (todavía sin nombre, con la quilla C-548). Es la primera de tres pruebas decisivas que afronta de forma inminente: entregar el ferri a tiempo, cerrar al menos un nuevo contrato y abonar la multa de 25 millones de euros impuesta por el Tribunal Supremo por provocar la liquidación de su antigua filial Factorías Juliana. Sobre la primera fuentes de Vulcano aseguran que sí se superará; para las demás se entrega una vez más a la épica, la misma que ha mantenido a la empresa a flote pese a no lograr nuevos pedidos desde 2007 y tras haber sometido a la plantilla a más de una docena de ERE temporales.

La última vez que se adjudicó la construcción de un nuevo buque fue en 2007, que se paralizó por parte de la armadora, la noruega Polycrest, cuando solo se había fabricado uno de los bloques. Si no repite antes de entregar el ferri será el único astillero gallego sin carga de trabajo pese al resurgimiento del sector naval, que cerró el pasado año como número dos de la Eurozona con contratos por 500 millones. Tendrá además una espada de Damocles sobre sí, porque no ha alcanzado todavía un acuerdo con la administración concursal de Juliana para fragmentar o reducir los 25 millones de multa impuestos en sentencia firme. El importe estaba provisionado, pero el desembolso dañaría la tesorería y privaría a la empresa de acometer nuevos proyectos, como avanzó este periódico.

Presentó oferta por dos pesqueros para Noruega, un ferri e incluso para el buque que proyecta Iberconsa, de 60 metros de eslora, al que optan además otros astilleros de la Ría de Vigo. El mazazo lo recibió de Nueva Pescanova, porque confiaba en adjudicarse al menos uno de los tres arrastreros fresqueros para Namibia (de 50 metros y 10 millones de euros cada uno), pero la multinacional asignó el contrato a Armón. Los pedidos enmarcados dentro del proceso de renovación pesquera -que sí han beneficiado a Nodosa, Armón, Metalships, Freire Shipyard o Industrias Navales A Xunqueira- han pasado de largo por la centenaria compañía de Teis, controlada por la familia Santodomingo a través de la sociedad Astilleros La Mecánica.

Aunque los propietarios siempre han rechazado, pese a las crisis propias y ajenas por las que ha atravesado Vulcano- la entrada de inversores externos, es la vía que parece hoy más probable. Como publicó FARO, fuentes consultadas reconocen que existen “contactos” entre posibles inversores y la propiedad. Una opción sería que ese inversor entrase como accionista en la empresa aceptando los compromisos financieros derivados del concurso la factoría de Teis. La otra, más drástica, sería aplicar la fórmula “Factoría Naval de Marín”, es decir, dejar caer Vulcano, que entrase en liquidación y después negociar con el administrador concursal, como en su día hizo Nodosa en Marín en concurrencia con otras empresas. De todas las veces que la dirección había anticipado “buenas noticias” para esquivar el dique seco, ninguna se ha concretado hasta ahora. El tiempo se agota.